- ¡No hay agua cliente!
- ¡Se habrá terminado la bombona! ¡Ahora te la cambio!
En pleno 2012 y vivo pendiente de una bombona de butano para ducharme. Me recuerda a la moto que tenía mi padre cuando yo era pequeño: la tecnología necesaria para detectar la entrada de la reserva del depósito de gasolina no era asequible, y la máquina se paraba allá donde estuvieses sedienta de combustible, a la espera de que girases una simple llave que abriese camino a los litros de emergencia que te permitirían llegar a la siguiente estación de servicio.
Así estoy ahora. Con bombonas de butano, televisión de tubo, cocina de gas, sin microondas ni lavavajillas (este último literalmente no cabe), sin ascensor en un cuarto piso, y aguantando olores y gritos de vecinos demasiado cercanos a la ventana de mi dormitorio.
Sí, además he tenido que volver a compartir piso. A mis 37. Al menos he tenido "la suerte" de que un amigo está en la misma lamentable situación que yo.
¿Qué me ha pasado? Pues aprovechando ese tiempo de bonanza que nos vendieron, dejé mi trabajo de toda la vida, 15 años en la empresa, por uno bastante mejor remunerado (15 años no significa progreso en una gran empresa) en una joven y pujante corporación.
Se acabó rápidamente la bonanza, y desapareció rápidamente la pujanza de los pequeños y lo nuevos. Me vi en la calle con una indemnización por un año trabajado (echad números) y cruzándome con la gente que despedían en las empresas a las que iba a pedir trabajo.
Ahora sigo mendigando cualquier cosa en cualquier empresa, cada día, y a dormir vengo aquí con mi colega, porque comer intento no hacerlo en casa: es lo que más me recuerda que no tengo trabajo, comer en casa.
"Emprende, monta tu propio negocio", te recomiendan desde las alturas. Gran idea, digo yo. No sé dónde te dan más ayudas para lograrlo, en las instituciones públicas o en los bancos.
Lo veo lógico. Ahora los que tenéis trabajo haréis lo imposible porque a quién os paga no le falte dinero para hacerlo todos los meses.
Y en esas estoy, mirando las ofertas en el supermercado, adicto a las marcas blancas y a los "sabores blancos" (neutros) en mis comidas, he aprendido a coser, a lavar, a fregar, a planchar, a arreglar tuberías, cisternas, goteras.... Lástima que por esta formación no den títulos que enseñar en las empresas.