Paseante eterno

Me sigo moviendo entre maniquís
que no quieren ni mirarme a la cara.
Sigo saltando de calle en calle
sin saber si repito el camino.

Veo pasar la luna cada noche sobre mi cabeza
cambiando de cara un poco cada día.
Siento el sol abrasador sobre mi piel
sin que me importe el ardor a mediodía.

No entiendo qué significan los carteles
ni adivino a dónde va toda esta gente.
Salgo de casa a cualquier hora
y regreso simplemente cuando me la encuentro.

Llevo haciendo esto una eternidad
en realidad no recuerdo desde cuándo.
Creo que no podría decir en qué día vivo
ni tan siquiera cuál es mi nombre.

Pero aún no te he encontrado en ningún rincón
y tu mirada me sigue evitando.
No he escuchado de nuevo tus palabras
ni a besarme te has acercado.