Demonio ladrón

Cansada de él, de ese diablo que robaba su propio cuerpo cada noche, desligándolo de su propia esencia para usarlo a su antojo.

Cansada de ella, de la vida, traidora que la condenaba a sobrevivir contra su voluntad, luchando a diario por cosas que no deseaba.

Cansada del tiempo, que corría durante los momentos de aislamiento y casi retrocedía en la rutina descorazonadora.

Agotada de sí misma, de no ser capaz de secuestrarse para siempre y ofrecerse a otro destino que simplemente enterrase su historia.

Sin ganas de vivir otro día mató al demonio, desafió a la vida, tomó el control del tiempo y se rehízo artesanalmente. Mil veces mejor fugitiva que esclava.