No mires mi cuerpo

Estaba acostumbrada a ceder su cuerpo a los hombres para que se entretuviesen con él. Ella misma había conseguido conseguir algo de placer a través suyo, pero en realidad eran las menos  de las veces.

Para ella, su cuerpo y su mente no eran la misma cosa. Lo trataba como un coche u otra propiedad que permanecía a un lado, y sólo lo utilizaba cuando era necesario. Lamentablemente, vivía atada a él, y debía "desplazarse" en su interior constantemente, relacionarse desde él y mantenerlo ligado a su esencia en todo momento.

A través de internet encontró una vía para poder expresarse sin que nadie la relacionase con ese montón de huesos y carne que alteraba, según ella, su verdadera personalidad a los ojos de los demás. Pero al final, todas las relaciones personales querían pasar a la presencia física, y todas ellas cambiaban llegado ese momento.

Es por ello que se empeñó en pervivir en internet, en fomentar su verdadero yo, aquél puramente espiritual e intelectual, y sacarle la máxima satisfacción al medio sin permitir que su cuerpo y/o imagen física interviniesen.

Logró ser respetada y admirada, reconocida y reclamada, pero nunca más accedió a presentarse en persona ni en fotografía en ningún lugar, y se mantuvo apartada del mundo físico mientras su nuevo nombre estaba en activo.

Después, salía a la calle, con su cuerpo de siempre, ése que llamaba la atención y atraía a los hombres sin tan siquiera abrir la boca, y volvía a dejar que todos ellos la hablasen e intentasen camelarla sin tan siquiera mirarle a la cara.