Sin voz

Desde que me quedé sin habla, creo que la gente me ha dejado de ver.

Sí, sé que suena raro, que lo normal sería que dijese que la gente ya no me escucha, pero en realidad el que no te oigan no es la única razón para que alguien no te escuche. Quiero decir que antes, cuando era capaz de hablar, al menos sabía que podía hacerme oír, opinando en una reunión, alzando la voz a mi pareja, reclamando en un lugar público, aunque nadie tuviese en cuenta lo que yo dijese.

Pero desde que no tengo la capacidad de al menos hacer ruido con la voz (ruido para los demás, como definición de sonido que no te interesa oír, sonido no deseado es ruido), creo que ya directamente no me ven, me ignorar como si no estuviese delante de ellos.

Y pensándolo un poco es lógico. Un humano sin voz, sin capacidad de comunicarse de manera natural (me refiero a la común, no una creada al efecto por la carencia y que los demás deban aprender sólo para ti), se convierte en un ser de otra especie, al que los demás se acercarán única y exclusivamente cuando ellos lo deseen.

Así que, desde que no puedo opinar en las reuniones, no voy. De hecho, rara vez voy al trabajo, pero sigo recibiendo mi sueldo en mi cuenta.

Tampoco pago el transporte público, y prácticamente no pago en ningún sitio, especialmente si están basados en el autoservicio.

Mi pareja, en casa, al principio se preocupaba por mi, me preguntaba si estaba bien, si necesitaba algo, esperando un no con la cabeza para sentirse aliviada y poder seguir con su vida, sin mi, pero rápidamente se vio que lo hacía por lástima, así que un día me mudé de casa, por supuesto sin decírselo, no habría podido, y nunca intentó buscarme.

Con todo esto he logrado llevar una vida similar a la de un espíritu: yo puedo verlos, tocarlos, pero ellos a mi no. Estoy en su mundo pero a la vez en uno mío privado.

Y todo esto me gusta tanto que, cuando recuperé la capacidad de hablar, hace ya bastantes años, decidí que no la quería, y la abandoné en un callejón para poder seguir siendo un fantasma en vuestro mundo.